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SECCIÓN 2. Abordando la Práctica
Una Historia Cuándo-Cuál-Cómo
¿Cuándo Practicamos?
Recordar practicar
Concienciación de momento en momento
Observación
Sensibilidad
La Meditación de la Rejilla de las Seis Virtudes del Corazón
Estar Alerta a la Llamada
Conócete a ti mismo – Seguir la Pista-Curar-Transformar
Las Seis Virtudes del Corazón, una Mirada Más de Cerca
Definiciones de las Virtudes. Tabla
Un Diseño Universal
Definiciones de las Virtudes. Diagrama
Escala de las Virtudes. Diagrama



Permanezcamos firmemente sobre las bases del corazón, y entendamos que sin corazón somos meramente cáscaras marchitas. (Agni YogaCorazón)


Una Historia Cuándo-Cuál-Cómo 

Unos pocos días antes de empezar esta guía, mi esposa y yo nos dirigíamos en coche a la tienda de víveres. Mientras conducía hacia el aparcamiento, vi a dos personas cruzando en nuestra dirección. Naturalmente, disminuí la velocidad para darles tiempo de llegar hasta la acera. Conforme pasaba lentamente, una de las mujeres giró y me miró enojada, como diciendo, “¿Cuál es la gran prisa?” 

Le dije a mi esposa, “¿Por qué me miró así? Mi esposa no tenía idea, pero repentinamente nos dimos cuenta que era tiempo de practicar el ejercicio cuándo-cuál-cómo. Así, sentí que necesitábamos entendimiento en esta situación. Al fin y al cabo, yo podía haberle regresado una mirada colérica en respuesta, como diciendo, “¿Qué es lo que me miras?”

Como muchos de los lectores de esta guía pueden saber, el entendimiento es una de las seis virtudes del corazón de la práctica cuándo-cuál-cómo. Las otras son el agradecimiento, la compasión, el perdón, la humildad, y el valor. Más sobre todas ellas en breve. 

Entonces, ¿por qué elegí la virtud del entendimiento? Porque creí que necesitaba entender la posición de esta mujer. Necesitaba ponerme en sus zapatos (quizá literalmente). Quizás desde su perspectiva yo debí detener mi coche hasta que ella y su amiga pasaran con seguridad, en lugar de avanzar lentamente. Quizás esta persona tenía problemas relacionadas con ser la víctima, baja auto-estima, o prejuicios. En este caso particular, yo no tenía esa información. La cuestión no es que yo la psicoanalizara, sino meramente entender que ésas podían ser las posibilidades y que no debía condenar a esta persona por “esa mirada.” 

Mi esposa estuvo de acuerdo. Literalmente lo dejamos pasar mediante el perdón, otra virtud del corazón. Consecuentemente, en este incidente nosotros estuvimos de acuerdo en usar el entendimiento y el perdón. Sin embargo ustedes pueden notar, que nosotros no transmitimos ninguna virtud a la mujer en cuestión. Eso es verdad. Parece como si estuviéramos muy auto-centrados en nuestra propia reacción hacia ella que incluso nunca consideramos enviarle energía. 

No me di cuenta de eso hasta varias horas después y estaba bastante sorprendido que hubiera pasado por alto lo que, en ese punto del tiempo, parecía muy obvio. Ahora bien aquí es donde creo que el verdadero poder de la práctica cuándo-cuál-cómo interviene. Esta es la parte de la física cuántica. Debido a que estamos tratando con embrollos (esta mujer y nosotros mismos), un campo (la rejilla emocional), y la no-localidad (no-espacio-tiempo), me conecté con ella en el momento de la realización y le envié a ella entendimiento y perdón. 

De acuerdo, esto puede parecer ser un acontecimiento muy trivial, pero muchos de estos encuentros ordinarios, mundanos, y aparentemente inocuos en nuestras vidas diarias son todos materia prima para la fábrica textil de la práctica cuándo-cuál-cómo. Puede ser que no sea emocionante, dramático, ni glamoroso, pero este es el nivel de la práctica. Naturalmente algunos de nuestros encuentros serán más demandantes que otros. Algunos serán verdaderos puntos de crisis, pero todos requieren atención y como se describió en “Vivir desde el Corazón,” todos ellos son abordados con las siguientes consideraciones:

·   Cuándo tú aplicas la virtudes del corazón (o algún subconjunto de ellas) a una situación de vida particular;
·        Cuál(es) aplicas; y
·        Cómo expresas las virtudes en esa situación.

Así pues, nuestras vidas diarias son el contenido y el contexto de nuestra práctica. No vamos a ir a un retiro de meditación. No nos vamos a aislar del mundo. El monasterio no es el lugar de nuestra práctica (aunque puede ser). Nosotros trabajamos dentro del campo de la existencia humana. Nosotros trabajamos dentro del templo de los eventos humanos y las relaciones que le dan vida. 

Resumiendo nuestra historia cuándo-cuál-cómo, este acontecimiento particular nos estimuló a decidir que esta era una ocasión cuando podíamos emplear la práctica. Esa es la etapa cuándo. A continuación nos ponemos de acuerdo en cuál de las virtudes aplicar a ese encuentro. Esa es la etapa cuál. Finalmente, decidimos cómo aplicar las dos virtudes que elegimos. Esa es la etapa cómo

Explicarlo de este modo puede parecer simplista, pero deseo mostrar qué sencillo puede ser este proceso. Pero como aprenderemos, la simplicidad no significa carencia de profundidad en la auto-maestría emocional. Al ganar experiencia en esta práctica, incrementaremos nuestra destreza y habilidad en el cuándo, el cuál y el cómo de nuestros encuentros con los acontecimientos y situaciones de vida. En niveles más profundos, quizás queramos explorar en “por qué” de nuestros patrones emocionales. Cada uno de nosotros puede elegir el nivel de trabajo con el que nos sintamos confortables. La cuestión más importante es estar alerta en cualquier situación en la que podamos aplicar la práctica cuándo-cuál-cómo. De hecho, la habilidad para que siga presente en medio de la rutina de la vida diaria es una clave vital para toda la práctica. Posteriormente hablaré más sobre esto.

¿Cuándo Practicamos? 

La primera etapa de nuestra práctica tiene que ver con CUÁNDO activamos una o más de las virtudes del corazón. Sin embargo, mientras empezaba a pensar sobre esta etapa, repentinamente me pareció que yo debería estar transmitiendo las virtudes del corazón todo el tiempo. Me pregunté a mí mismo, “¿No debería el amor divino de nuestros corazones estar fluyendo desde nosotros todo el tiempo?” La respuesta llego casi inmediatamente, “Si, pero necesita ser detectado, aceptado, y pasar por el circuito de energía para estar completo, de lo contrario la energía no se usa.” Nosotros podemos tener toda la electricidad que requerimos, pero si nunca encendemos el interruptor, nadie recibe el beneficio de la luz. 

Naturalmente, eso me lleva a la siguiente pregunta de por qué no estaba siempre en contacto con esas energéticas del corazón. No entraré en detalles aquí, pero hablando en forma general, mis razones son probablemente bastante similares a las de ustedes. Tienen que ver con nuestro ego y con los mecanismos de defensa que con frecuencia nos enfrentan con aquellos que están a nuestro alrededor. Examinar las cuestiones más profundas de las deficiencias de nuestro ego está fuera del alcance de esta guía, pero algunas de estas dificultades muy probablemente serán detectadas por nuestra percepción al abordar la práctica cuándo-cuál-cómo. 

De hecho, esa es la cuestión principal de la auto-maestría emocional –nosotros deberíamos estar recibiendotransmitiendo las energéticas del corazón a cualquier persona (incluidos nosotros mismos) todo el tiempo, pero no lo hacemos por muchas razones. Nosotros sentimos que no lo merecemos, que somos pecadores, o que no estamos hechos para eso. Como un agente del alma, el corazón continuamente transmite amor divino en la forma de las seis virtudes del corazón, pero no estamos recibiendo y transmitiendo las señales. Y si lo hiciéramos, las energéticas son también con frecuencia distorsionadas y/o diluidas por los filtros de nuestra personalidad-ego. Eso no es algo para culpar a alguien o a nosotros mismos, sino que simplemente esa es nuestra situación actual. Nosotros debemos reconocer eso sin buscar culpables y trabajar para corregir las deficiencias. 

El punto por ahora es darse cuenta que el objetivo de la auto-maestría emocional es lograr un estado de emanación continua de amor. Este estado de conciencia representa una etapa de desarrollo y esta etapa y estado son del alma. Aquí están dos citas de “Viviendo desde el Corazón”:

Este es el objetivo de la meta de la práctica cuándo-cuál-cómo: atraer a tu alma dentro de la experiencia del cuerpo-mente, y permitirle conducir la expresión de tu vida en los dominios del tiempo-espacio. 

No es una exageración decir que si posees auto-maestría emocional, tú vives como un alma sobre la Tierra con distorsión mínima de tu cuerpo físico y mente.

Aquí, en el inicio de la práctica cuándo-cuál-cómo, esto puede parecer un ideal más allá de nuestro alcance, pero creo que no sólo podemos alcanzarla, sino que estamos hechos para alcanzarla –de hecho estamos diseñados para alcanzarla. Ese es nuestro destino.

Recordar practicar

Está bien, así que ahora sabemos que el estado de conciencia ideal es irradiar amor divino del alma mediante el corazón energético en un flujo continuo. Bueno, ¿sabéis qué? Fui al supermercado la semana pasada y no recordé hacerlo en una ocasión. Pero esta mañana al ir de compras, efectivamente recordé hacerlo dos veces. Eso está muy alejado de la perfección pero es un progreso. Creo que comprendéis lo que digo. Toda la cuestión es recordar iniciar la práctica

¿Por qué es muy difícil para nosotros recordar aplicar las virtudes del corazón mediante la práctica cuándo-cuál-cómo? La razón no es complicada. Estamos muy hipnotizados por el mundo de la personalidad-ego que ni cuenta nos damos que estamos en un trance. Este no es un concepto nuevo. Ha sido conocido y enseñado en muchas escuelas espirituales durante miles de años tanto en el mundo occidental como en el oriental. Ha sido metafóricamente descrito en las religiones del mundo, y es explorado en películas como La Matrix. La triste verdad es que estamos parcialmente inconscientes en la mayoría de nuestra vida.

Concienciación de momento a momento 

Esto puede sonar extraño para algunas personas, pero no estamos practicando maestría emocional, estamos practicando auto-maestría emocional y mientras que estemos inconscientes en nuestras rutinas cotidianas, no estará el yo presente. Hay un grupo variado de recuerdos y hábitos –comportamientos aprendidos que operan en piloto-automático –pero ¿estás TÚ presente en el momento,  de momento-a- momento? Esta es un pregunta que debes resolver tú mismo, pero lo que es más importante, no permitas que interfiera con o retrase nuestros esfuerzos por practicar las seis virtudes del corazón. Puedes practicarla mientras investigas tu grado de presencia en las actividades cotidianas. 

Este problema de estar presente en el “aquí y ahora” no es nuevo. De hecho, muchos libros han sido escritos y quizás el pensador más influyente en este tema fue el filósofo y maestro, J. Krishnamurti (1895-1986). Sea o no un concepto nuevo eso no reduce la importancia sutil de permanecer en el momento presente. El punto es que la sensibilidad del corazón es de poco o ningún valor si no hay un individuo presente que detecte las señales e inicie una acción, como la práctica cuándo-cuál-cómo. 

Estoy seguro que muchos de ustedes tienen la experiencia de estar sentados junto a alguien que les está contando sobre un incidente de algún tipo y repentinamente se dan cuenta que durante el último minuto no se dieron cuenta que es lo que él/ella ha estado diciendo. Incluso eso se vuelve más vergonzoso cuando tu amigo te pregunta qué es lo que piensas del incidente. ¿O has estado en alguna ocasión haciendo un encargo y llegas a tu destino y no tienes idea de cómo llegaste a ese punto? 

¿Dónde estuvimos en esas ocasiones? Estuvimos viajando en piloto automático, pero tenemos muy poca información de lo que sucedió durante nuestra ausencia. Has escuchado a tu esposa o pareja decir repentinamente, “¿Me estás escuchando?” Y respondes, “Oh, si” Y luego la desafiante pregunta, “¿Entonces que dije?” Y respondes: “hmmm… no estoy seguro.” 

Estos ejemplos traen a colación una sorprendente concienciación. A saber, que con frecuencia dormimos –incluso cuando supuestamente estamos despiertos. Simplemente no estamos realmente aquí aun cuando pensamos que estamos. Estamos predominantemente operando en un holograma auto-mantenido construido mentalmente de nuestra propia realidad. Este es el filtro del ego mediante el cual el mundo exterior fluye dentro de nuestro cerebro. Como lo acabamos de ver, aparentemente incluso no tenemos que estar presentes con objeto de ejecutar nuestras rutinas diarias. Sin embargo, podemos operar con mucho mayor eficiencia y vigilia si podemos aprender a estar presentes en el ahora. 

En la popular serie de televisión de ciencia ficción, Viaje a las Estrellas, la nave estelar tiene por lo menos dos tipos de sistemas de propulsión. Los motores de impulso operan en el espacio-tiempo “normal,” pero los motores warp permiten velocidades más rápidas que la luz, transcendiendo los límites del espacio y tiempo. Además, la comunicación instantánea en Viaje a las Estrellas ocurre a través del espacio sub-cuántico (cuántico, no-local), de este modo superan la distancias tremendas entre los mundos y el tiempo necesario para enviar mensajes de un lado al otro. 

Nosotros somos como una nave estelar dañada del universo de ciencia ficción de Viaje a las Estrellas, operando únicamente con los motores de impulso de espacio-tiempo restringido y nunca sacamos provecho de nuestros motores warp más rápidos que la luz. En esta analogía, nuestro ego-personalidad son los motores de impulso y nos comunicamos a través de retrasos de tiempo de espacio-tiempo. (Recuerden a los reporteros de noticias cuyas conversaciones son confusas debido al retraso de los satélites de comunicación.) Vivir desde el Corazón mediante la auto-maestría emocional está agregando impulsores warp y comunicaciones en el sub-espacio dentro de nuestra vida diaria. Esto nos lleva más allá del espectro de la personalidad-ego tridimensional viviendo y extendiendo nuestro rango de vivir dentro de las dimensiones más elevadas del corazón energético y del alma. 

Regresando a nuestra discusión principal, nuestro espacio psicológico está lleno con tanto contenido que el campo de nuestra percepción es bloqueado por todas las “cosas” de nuestra realidad construida. Estamos muy preocupados y distraídos por nuestro propio contenido psicológico que no podemos ver, escuchar ni sentir a los individuos que encontramos en nuestra vida diaria. Así que, como frecuentemente Krishnamurti señala, nosotros realmente nunca entramos en contacto con otros. Solamente contactamos nuestros pensamientos y sentimientos construidos sobre los otros. Con el fin de evitar absolutos, diré que la mayoría del tiempo entramos en contacto con las pasadas imágenes de la gente que nosotros queremos que la gente sea, no con las imágenes que la gente está proyectando en el momento presente. Esta es una ironía doble de la situación. Todos nosotros estamos, en su mayoría, comunicándonos el uno al otro mediante imágenes falsas, imágenes muy frecuentemente congeladas en los prejuicios de juicios pasados. 

Optimistamente, vosotros podéis ver las implicaciones de todo esto en la práctica cuándo-cuál-cómo. Nuestra tarea requiere que trabajemos desde el nivel de conciencia del alma y desde las energéticas del corazón. De lo contrario, estamos funcionando desde la idea construida de nuestro ego-personalidad de quién y qué deben ser los otros (y el resto del mundo en general). Recordando la analogía de Viaje a las Estrellas, el ego-personalidad está usando un motor de impulso que está basado en el espacio-tiempo. A fin de que nosotros seamos verdaderamente efectivos en nuestra práctica debemos operar desde fuera del espacio-tiempo incluso mientras vivimos en el espacio-tiempo. No se trata de excluir un mundo “inferior” del espacio-tiempo, sino que se trata de expandir y extender el rango de nuestra conciencia viviendo dentro de dimensiones inexploradas más allá de nuestra tridimensional realidad dominante. 

Nuestra meta es estar despiertos, presentes y concentrados en el momento y no estar perdidos en pensamientos de dónde hemos estado, dónde queremos ir, o preferiríamos estar. No estamos residiendo en el pasado, o escapándonos dentro del futuro. Simplemente estamos presentes y sintonizados en lo que está frente a nosotros. 

Observación 

Eso significa que debemos limpiar un área de nuestro espacio psicológicamente abarrotado de la personalidad-ego de tal forma que podamos detectar las señales que vienen del corazón energético. La clave para hacer eso es la observación. Cuando estamos perdidos en un pensamiento, cuando no estamos presentes, estamos inmersos en, e identificados con, nuestros pensamientos y sentimientos. Bueno, muchos de ustedes quizás ya saben que, no somos nuestros pensamientos y sentimientos. Estos son el contenido de la conciencia, no la conciencia en sí misma. Estas son huellas de memorias holográficas en nuestras mentes mediante contacto rutinario con el mundo tridimensional. Estas huellas son las gavetas de basura y los armarios de almacenamiento de nuestro espacio psicológico. ¡No necesitamos necesariamente esas cosas! Y por supuesto no necesitamos estar dejando todo eso en el suelo de nuestra conciencia cada día y únicamente regresarlo todo una vez más a su lugar. (Es importante notar que simplemente porque “nosotros no somos nuestros pensamientos” no significa que no tengamos responsabilidad sobre ellos).

Si decides intervenir y observar tu reacción habitual ante algo que ves en la televisión o algo que un compañero de trabajo dice o hace que provoca que tú reacciones, HAZ UN ALTO y observa tu reacción. ¿Haces tu comentario “habitual”? ¿Te ríes o te quejas sin pensar en el por qué? ¿Entra a tu mente un pensamiento desagradable o alguna emoción negativa? Cualquier cosa que suceda –OBSÉRVALA. Pon atención a estas reacciones de “actos-reflejo”. Interrumpe el flujo automático de pensamientos y emociones habituales. Estas son las “cosas” que seguimos acumulando y almacenando en nuestros armarios. Estos son los elementos que evitan que la luz del alma entre a tu campo de concienciación. Ese es el “ruido” que ahoga la voz interna del corazón energético. 

Si pones suficiente esfuerzo en interrumpir la reacción en cadena de los pensamientos y emociones de la personalidad-ego, la perturbarás hasta el punto donde habrás creado suficiente silencio para ser escuchado por la voz del corazón energético. Eso no sucede de la noche a la mañana. Eso requiere perseverancia, pero puede ser logrado. También debe ser señalado que el silencio completo de la mente y de las emociones no es posible o incluso no es necesariamente deseable. Es natural para estos instrumentos subjetivos registrar y responder al entorno. Simplemente aprende a verlos en su perspectiva apropiada. Estos pensamientos y sentimientos son tus sirvientes. Ellos te sirven –al alma, al ser superior. Eres el artista creando tu expresión de vida, tu obra de arte. Tus pensamientos y sentimientos son tus brochas y tus pinturas. 

Nuestro objetivo es restaurar el orden en nuestra vida interna de tal forma que podamos llevar las seis virtudes del corazón dentro de nuestra propia vida y las vidas de otros. Considera la mente y las emociones como un electrodoméstico, como una lavadora. Cuando queremos lavar nuestra ropa usamos nuestra lavadora. Al concluir el lavado de nuestra ropa nuestras lavadoras dejan de funcionar y así permanecen hasta que necesitamos lavar más ropa. Nuestro problema es que dejamos encendida nuestra lavadora todo el tiempo, incluso si no tenemos ropa que lavar. Auto-maestría emocional significa que estamos a cargo de la lavadora. No somos la máquina; somos el operador de la máquina. Nosotros aprendemos como usarla eficientemente y por las razones correctas, evitando de este modo estrés innecesario y desgaste de las partes, que cuestan reparaciones, y tiempo fuera de servicio. 

Si observamos la operación continua de la mente y de las emociones conforme éstas reaccionan habitualmente a los encuentros alrededor de ellas, pronto aprenderemos que la mayoría de esta actividad es innecesaria e incluso es dañina a nuestro bienestar. La personalidad-ego está habituada al ruido del orden social. Este ruido tridimensional perjudica y reduce la sensibilidad de nuestros campos de energía mental y emocional. Esta falta de sensibilidad a las transmisiones del corazón energético limita nuestra habilidad para practicar el cuándo-cuál-cómo, sin mencionar el hecho de que no ganamos nada de auto-maestría emocional. Si no podemos ponernos en contacto con nuestras propias energéticas del corazón, ¿cómo podemos esperar ayudar a otros? Recuerden, la exhortación: “Médico, cúrate a ti mismo.” 

Una advertencia antes de continuar –observación no es auto-absorción. Estamos observando nuestros procesos internos con una actitud impersonal. Eso significa que tenemos compasión por nosotros mismos, pero no estamos atados a los pensamientos y sentimientos que tenemos. Somos como el cirujano que ha diagnosticado una enfermedad y puede corregir el problema sin que algún sentimiento sea un obstáculo en el procedimiento que debe ser ejecutado. Si tú repentinamente te identificas con los pensamientos y sentimientos que estás observando, detente, y reajústate como el observador, aquel que determina la calidad y naturaleza de estos contenidos dentro de tu conciencia. Como observador, tú eres el juez sabio y compasivo que determina cómo tus pensamientos y sentimientos están contribuyendo a tu práctica. ¿Son ellos efectos positivos o negativos? 

Si observamos la negatividad en la mente, podemos actuar y detenerla. Nosotros creamos un espacio psicológico desde el que podemos intervenir y restaurar los pensamientos y sentimientos positivos basados en las virtudes. Sin embargo, necesitamos estar presentes con el fin de hacernos cargo. Cuando empezamos a hacer esto, incluso por cinco segundos, hemos empezado un proceso que conducirá a un mayor control, y al final, a la auto-maestría. Este es el inicio de la práctica efectiva del cuándo-cuál-cómo. Este es el inicio de una percepción y una sensibilidad incrementadas a las transmisiones del corazón energético.

Sensibilidad 

Se dice que el corazón es el órgano principal de sensibilidad que enlaza al instrumento humano con la dimensión no-física del ser superior. Si nosotros aceptamos esta idea como una hipótesis que funciona, entonces se vuelve obvio que debemos aprender a sintonizar las señales detectadas en el corazón si queremos ser efectivos en nuestra práctica. El corazón energético está “conectado” con las Estructuras de Información No-Derivadas, como las denomina la Orden de Enseñanza Lyricus (OEL). 

Cruzando todas las dimensiones del espacio existe un campo de vibración primario o de predominio cuántico. Este campo es no-físico, pero informa al físico. Existe independientemente de las estructuras físicas de existencia, y es conocido, entre los maestros Lyricus, como Estructuras de Información No-Derivadas (EIND) (UIS: Underivative Information Structures).

Las EIND son sub-cuánticas y representan el diseño primario para los sistemas de vida y para la materia inorgánica. Son las EIND las que dan lugar a los campos quánticos que inter-penetran los planetas, las estrellas, las galaxias, y el universo en general. Es el campo de comunicación de la vida que conecta lo no-local con lo local, al individuo con el colectivo, al uno con el infinito. El corazón energético es el componente no-físico de las EIND que es la entrada o portal de las EIND hacia los centros intuitivos e inteligentes del portador de alma o instrumento humano. En cierto sentido, éste es el diseño sub-cuántico del corazón físico. [El Corazón Energético]

Como lo explica este extracto, el corazón energético es el detector principal de las señales entrantes desde fuera del mundo del espacio-tiempo de nuestra realidad tridimensional. La mayoría de nuestras horas despiertas se pasan con preocupaciones que vienen del plano tridimensional exterior. El “nivel de ruido” del mundo objetivo, sin embargo, abruma el “sonido” desde el mundo subjetivo que está siendo detectado por el corazón energético. 

En pocas palabras, los sonidos que se generan por las frecuencias superiores (a menudo denominadas espirituales) son constantes y continuos, pero nuestro equipamiento humano tridimensional no lo detecta fácilmente. Nuestro instrumento humano está diseñado para captar las señales que vienen desde muchas de las frecuencias más elevadas así como por aquellos de la dimensión del espacio-tiempo. Sin embargo, debido a que nuestro entorno de educación dominante como especie está basado en un mundo tridimensional de espacio-tiempo, nosotros (excepto unos pocos), no estamos concentrados en desarrollar la sensibilidad para acceder las frecuencias más elevadas que rodean e interpenetran nuestro mundo. Irónicamente, nuestra existencia en la dimensión espacio-tiempo, en parte, ha creado la mera situación que ahora estamos esforzándonos por corregir porque ésta dio origen a la personalidad-ego separada con todos sus filtros que la obstaculizan. De hecho, nosotros somos materia espiritualizada y espíritu materializado. 

Regresando a nuestro punto principal, hay una dimensión, frecuencia, plano, o mundo de emociones en el que estamos sumergidos cada día. Nosotros detectamos estas frecuencias como sentimientos de felicidad o tristeza, enojo o contento, miedo o amor. Nosotros tomamos por hecho tales sentimientos. Ellos son los estados de ánimo normales de nuestra existencia diaria. ¿Pero qué ocurre si pudiéramos desarrollar una sensibilidad por medio de la que pudiéramos detectar los flujos de energía reales de estas emociones? Esta valiosa retroalimentación nos permitiría “ver y escuchar” de una manera nueva y abriría un extenso campo de estudio y aprendizaje que facilitaría nuestro control de estas poderosas fuerzas de nuestro interior. 

“Vivir desde el Corazón” sugiere que estos sentidos superiores pueden estar más cerca de emerger entre nosotros como la siguiente etapa de la evolución de nuestra especie. La técnica cuándo-cuál-cómo puede ser uno de los métodos por medio del que nosotros desarrollemos estos sentidos superiores. Mediante nuestra práctica cuándo-cuál-cómo, una nueva sensibilidad se desarrolla en nosotros que nos permite trabajar inteligentemente con las seis virtudes del corazón. Esta sensibilidad nos permite detectar la ausencia o carencia de alguna de las seis virtudes que son necesarias para curar, reequilibrar, y revitalizar cualquier situación. La sensibilidad del corazón hacia el hábitat del alma es la clave para nuestra futura evolución espiritual. Simplemente tenemos que aprender cómo hacer esa conexión entre ésta y nuestra conciencia despierta. Por lo tanto, necesitamos desarrollar nuestra sensibilidad emocional natural hacia el corazón, del mismo modo que el corazón es naturalmente sensible al alma. De esta manera podemos desarrollar una línea de transmisión sin obstáculos entre nuestro Ser Superior en el no-espacio-tiempo y nuestra personalidad del individuo en el espacio-tiempo por medio de nuestro corazón energético. El primer paso para conseguir esta gran obra es mediante la práctica del cuándo-cuál-cómo. 

La sensibilidad que necesitamos no tiene nada que ver con ser sensible a la crítica. No tiene nada que ver con ser de “piel gruesa/insensible” o que fácilmente nos alteremos con la gente o por eventos. No se trata de ser sentimental, enjuagado en lágrimas, o efusivo. No, esta sensibilidad significa que seamos perspicaces, atentos, y en contacto con cualquier encuentro que se cruza en nuestro camino. Ésta es una sensibilidad que puede detectar instantáneamente la carencia de amor dentro de nosotros mismos o de otros cuándo ese amor está encerrado, bloqueado, u obscurecido por las densas nubes del hábito, ignorancia, ego, y miedo. La sensibilidad del corazón detecta el influjo del amor del alma conforme éste se irradia desde los planos multidimensionales del campo de energía universal global de Dios o Primera Fuente. Nuestra práctica va a abrir este flujo para todos nosotros los humanos conforme nuestros instrumentos humanos desarrollen su sensibilidad al corazón energético y sienta cuándocuál cómo aplicar las seis virtudes del corazón.

La Meditación de la Rejilla de las Seis Virtudes del Corazón 

Uno de los ejercicios dados en “Vivir desde el Corazón” es la Meditación de la Rejilla de las Seis Virtudes del Corazón. De acuerdo a la meditación, mediante la práctica persistente y constante, podemos crear realmente una rejilla de las seis virtudes del corazón alrededor de nosotros mismos en cualquier lugar que vayamos. Esta meditación es realizada en tiempo real. Es decir, nosotros hacemos esta meditación en las escenas de nuestros encuentros cotidianos, en contraste con la sesión de meditación diaria matinal. Nuestro éxito en construir esta rejilla dentro de nuestro campo de energía es un gran paso en la práctica cuándo-cuál-cómo porque eso fortalece nuestra sensibilidad hacia nosotros mismos, hacia aquellos que nos rodean, hacia el corazón energético y hacia nuestro ser superior. En esta etapa, eso significa que tenemos nuestras herramientas presentes y agrupadas para actuar en cualquier encuentro. Podemos entonces compararnos con los médicos de los campos de batalla que llevan con ellos todo el tiempo su caja de accesorios. Cuando la necesidad surge, sus medicamentos y suministros médicos están a su alcance. 

Tú podrías estar preguntando ¿por qué hay la necesidad de practicar el cuándo-cuál-cómo si nosotros ofrecemos estas virtudes a cualquier lugar que vamos? Esa es una buena pregunta. La respuesta descansa, creo yo, en la metáfora del médico que recién describimos. Nuestra matriz de las seis virtudes del corazón es similar a la medicina preventiva. Mediante la generación y mantenimiento constantes de esta rejilla, nosotros practicamos la higiene emocional. La mayoría de nosotros sabemos de la importancia de mantener nuestros cuerpos físicos y espacios de vida limpios. De mantener una dieta equilibrada, de hacer suficiente ejercicio. Como adultos, sabemos cómo evitar situaciones potencialmente peligrosas siguiendo reglas de seguridad de sentido común. 

Al crear la rejilla de las seis virtudes del corazón en nuestro campo de energía estamos cultivando un entorno emocional saludable que es una extensión de nuestro entorno físico saludable que muchos de nosotros valoramos bastante y mantenemos como una parte normal de nuestra vida diaria. Así como una vida de dura actividad física disminuye los poderes de nuestro sistema inmunitario, haciéndonos vulnerables a enfermedades y trastornos, vivir emocionalmente enfermo (caos emocional), también reduce el poder de nuestro sistema inmunitario. Así pues, es obvio que combinando la rejilla de energía de la higiene emocional con la higiene física de la vida moderna podemos tener un enorme efecto positivo en todos los aspectos de nuestra vida. 

Creo que es justo afirmar que la gran mayoría de los seres humanos viven en un caos emocional y carecen de control sobre sus vidas emocionales. Debido a esta condición, vivimos en un mar turbulento de emociones en el que el barco de nuestro viaje es vulnerable a los riesgos del sobre-estrés, irritabilidad, baja energía, y consecuentemente a la susceptibilidad de enfermedades y trastornos. Consecuentemente, aun cuando hayamos creado la rejilla de las seis virtudes del corazón, nuestros sistemas pueden todavía ser abrumados por la agitación emocional alrededor de nosotros. Como consecuencia, todavía necesitamos la práctica del cuándo-cuál-cómo. 

En otras palabras, la rejilla de energía nos ayudará mucho a mantener nuestra higiene emocional, pero aún hay muchas ocasiones cuando necesitaremos enviar energías específicas a otros o a nosotros mismos con el fin de asistir en situaciones de crisis. Por analogía, aunque podemos ser suficientemente afortunados para vivir en un entorno físico relativamente sano, hay muchas ocasiones en la vida en los que se necesita ayuda médica específica debido a enfermedad o emergencias. Los sistemas de salud sobrecargados en todo el mundo dan fe de esto. 

El acto de construir la rejilla de las seis virtudes del corazón crea un estado de conciencia que facilita nuestra capacidad para iniciar la práctica porque hemos conseguido la destreza para adentrarnos en las dimensiones del corazón y del alma. Esta habilidad hace posible que estemos alerta a las llamadas de aquellos en necesidad.

Estar Alerta a la Llamada 

Estar alerta a la llamada significa que nos damos cuenta en el momento y que hemos desarrollado una sensibilidad para la llamada de ayuda. De acuerdo, esta es una habilidad que va a ser aprendida y dominada, pero todos los esfuerzos que hacemos nunca se pierden. Nuestros esfuerzos se acumulan y cada vez que recordamos practicar el cuándo-cuál-cómo incrementamos nuestra habilidad y capacidad para el servicio, avanzando firmemente hacia la auto-maestría emocional. Reconocer una llamada de ayuda es la etapa cuándo. La llamada es simplemente una manera de describir cualquier campo de energía de vida que necesita de las seis virtudes del corazón.

1. Una carencia de agradecimiento es una llamada.
2. Una carencia de compasión es una llamada. 
3. Una carencia de perdón es una llamada. 
4. Una carencia de humildad es una llamada. 
5. Una carencia de entendimiento es una llamada. 
6. Una carencia de valor es una llamada. 

¿Quién llama? Puede ser tu personalidad-ego, puede ser otro ser humano o grupo de seres humanos, puede ser una llamada del mundo natural. Puede ser una llamada de todos los árboles. No importa de donde venga la llamada, los elementos vitales que requieren desarrollo son la habilidad para permanecer presentes en el momento, observación, y una sensibilidad incrementada hacia el corazón y sus seis virtudes. 

Antes de continuar con nuestro tema siguiente, quiero reiterar que la práctica cuándo-cuál-cómo no es dependiente de primero lograr perfección es estar presente en el momento, observación, y sensibilidad perfecta a las transmisiones del corazón. Podemos trabajar con todos estos elementos simultáneamente. Estas varias piezas se acomodarán en sus lugares naturales en la imagen más grande de la técnica cuándo-cuál-cómo conforme nos volvamos más expertos en nuestra práctica. 

Necesitamos recordar lo que fue manifestado anteriormente, que aunque la técnica de la auto-maestría emocional puede ser bastante sofisticada, la práctica básica del cuándo-cuál-cómo es simple. La práctica “no es juzgada por su expresión perfecta o su virtuosismo analítico, sino que es ejecutada y guiada por la intención.”[Vivir desde el Corazón]

Conócete a ti mismo – Seguir la Pista-Curar-Transformar

En la sección anterior vimos que saber cuándo abordar nuestra práctica requiere desarrollar sensibilidad y una concienciación simple de nosotros mismos y de los que nos rodean. La etapa cuál  requiere conocimiento acerca de nosotros mismos, de otros, y de nuestra relación con las seis virtudes del corazón. Y obviamente eso también implica aprender acerca de las mismas seis virtudes del corazón. 

Después de todo, una vez que hemos determinado que una situación justifica nuestra atención, debemos elegir cuál virtud o virtudes aplica. Por lo menos, es esencial tener un conocimiento básico de las seis virtudes del corazón. Aun cuando una situación tiene que ver con otros, tomamos parte íntimamente en el momento en que elegimos transmitir energéticas del corazón al encuentro. Podemos decir que el embrollo cuántico está sucediendo. Consecuentemente, es crucial que aprendamos cuanto más sea posible acerca de nosotros mismos. Al hacerlo, obtenemos conocimiento invaluable acerca de nuestras actitudes y comportamientos, y de nuestras fortalezas y debilidades. Este es un proceso de aprendizaje en el sendero de la auto-maestría emocional. El documento “Vivir desde el Corazón” explica esto con estos tres pasos: Seguir la Pista, Curar, y Transformar.

         Seguir la pista significa que el individuo puede auto-reportar su progreso de las seis virtudes del corazón a través del tiempo y puede encontrar sus subidas y bajadas, y ver el crecimiento de su auto-maestría en el contexto del tiempo. 

         Curar significa que, mientras le sigue la pista a su progreso, el individuo puede ver cuando al golpear una dificultad o molesto problema eso lo saca de curso, y a continuación trata ese asunto de igual manera que un médico cura una herida o una enfermedad. La curación en este caso no es una recompensa, sino más bien una solución o un remedio a un problema o traspié emocional. 

         Transformar es el resultado de seguir la pista y curar a lo largo de este viaje, y ver cómo te transformas en una persona auto-fortalecida y espiritualmente vibrante.

Desde esta descripción es interesante notar que la práctica del cuándo-cuál-cómo esta anidada dentro de la porción Curar de estos tres pasos. Cuándo identificamos una necesidad para ampliar las virtudes del corazón, y elegimos cuáles virtudes aplicar, y finalmente decidimos cómo aplicarlas, estamos de hecho curando una situación o encuentro. Al pasar el tiempo, podemos seguirle la pista a nuestro progreso y observar nuestra transformación. 

Nota que aunque este sistema está concentrado en nuestro propio progreso, es también un indicador de nuestra efectividad en tratar a los otros. Al final, tú y “los otros” están conectados porque todos estamos nadando en la misma piscina de emociones. Esta es la base de nuestra contribución del Campo Energético Humano Individual (CEHI) al Campo Energético Humano Colectivo (CEHC). La escala fluctuante de nuestra práctica individual, inevitablemente afecta la escala fluctuante de nuestra contribución al colectivo.

Antes de examinar más detalladamente las seis virtudes del corazón, quiero dar un ejemplo sencillo de cómo podemos trabajar con las seis virtudes en relación con nuestras propias situaciones de vida. Podemos hacer un ejercicio sencillo auto-preguntándonos:

1. ¿Con cuál virtud me siento más en sintonía?
2. ¿Con cuál virtud me siento menos en sintonía?

Las respuestas a estas dos preguntas pueden ser consideradas como el establecimiento de una línea base en la etapa inicial de seguir la pista. Por ejemplo, si tú te sientes más en sintonía con el agradecimiento, ¿cómo interpretas esto en relación a tu experiencia de vida? La tabla que encontrarás más abajo proporciona descripciones breves de las seis virtudes. El agradecimiento es descrito de dos maneras. La primera a un nivel global y colectivo y la segunda a nivel personal. 

Aplicar la primera descripción sugiere una profunda sensación de conexión a todas las cosas y un sentido descentralizado de uno mismo. Podemos mirar al mundo alrededor de nosotros y experimentar un sentimiento de asombro y maravilla de la belleza y de la compleja interacción de la vida en miles de niveles, desde las partículas atómicas microscópicas hasta las galaxias que giran en la inmensidad del espacio. Hay un sentimiento de alegría en el mismo hecho de que todo está sucediendo en este mero instante y estamos conscientes, vivos, y experimentándolo. 

A nivel personal sentimos una profunda resonancia con la familia y amigos. Hay un sentimiento tibio y amoroso que llega a la mente y al corazón de las multifacéticas características personales que mucho disfrutamos de las almas con quienes compartimos este tiempo y espacio. Hay un misterio sobre por qué hemos sido reunidos, de dónde venimos, y, si alguien cree en la reencarnación, cómo nos hemos conocido en el pasado. En todo esto yace un agradecimiento por un gran diseño de conexión de almas más allá de nuestra habilidad para comprenderlo, pero es maravilloso en su propia forma. 

Continuando con nuestro ejemplo digamos que la virtud con la que nos sentimos menos sintonizados es el perdón. ¿Qué es lo que sentimos cuando esta palabra llega a nuestra mente y corazón? Es aquí, en las “áreas de menor conexión” donde debemos ser honestos con nosotros mismos. Debemos ser capaces de llevar a nuestra percepción nuestros sentimientos y pensamientos y examinar las razones por las que algunas virtudes particulares son “más débiles” que otras. Podemos aprender mucho de nosotros mismos de esta manera. 

El perdón está relacionado con el tiempo. No se requiere mucha capacidad mental para darse cuenta que cuando nosotros fracasamos en perdonar, estamos congelando a todas las personas involucradas (incluyéndonos a nosotros mismos) en un punto en el tiempo donde fuimos agraviados. Estamos creando un espacio-tiempo personal en el que nos encerramos nosotros mismos (y las imágenes de los otros) en cada ocasión que recreamos el incidente en el que alguien nos agravió. 

Como se mencionó antes, el alma y el corazón operan fuera del espacio-tiempo, así que mientras que nosotros, la personalidad-ego, no pueda perdonar, no podemos acceder al corazón, y por defecto, no podemos contactar al alma y hacer uso de su sabiduría. A menudo, si examinamos esa situación más profundamente, podemos descubrir que nosotros en realidad disfrutamos al subir  a nuestra máquina del tiempo y revisitar esos hologramas del pasado. Podemos, de hecho, ser adictos a las emociones negativas ligadas a esas ocurrencias del pasado. 

El punto principal de este ejercicio es identificar nuestras fortalezas y debilidades en relación a las seis virtudes porque ellas son barómetros metafóricos de nuestras experiencias de vida acumuladas. Ellas muestran las líneas de menor resistencia en nuestra personalidad-ego. Si una virtud particular crea un sentido de bloqueo o malestar en nuestro campo mental/emocional, es una pista valiosa que puede conducirnos a la causa inicial del bloqueo. Por otro lado, tú puedes sentir una profunda resonancia hacia una virtud particular y esta línea de menor resistencia también puede conducirte a sus raíces y producir información importante que puede arrojar luz a toda tu práctica. 

Nuestras reacciones internas a estas seis virtudes pueden ser rastreadas en el tiempo proporcionándonos un análisis del paisaje de nuestra personalidad-ego. Seguirle la pista a este paisaje subjetivo revela patrones de actitud y comportamiento que contribuyen al mundo desequilibrado y caótico del ego-personalidad. Seguir la huella nos proporciona la información que necesitamos para curar y transformar estos patrones limitantes. La práctica cuándo-cuál-cómo proporciona las herramientas para cultivar, esculpir, y embellecer el paisaje de nuestro territorio subjetivo; transformándolo en un entorno armonioso y curativo. La experiencia y conocimiento que obtenemos por trabajar en nuestra propia transformación, a su vez, nos ayudará mucho para ayudar a otros. 

Obviamente debemos ser capaces de auto-ayudarnos antes de ayudar a otros. La mejor manera para aprender sobre las seis virtudes es trabajar con ellas. No debemos ser maestros perfectos para empezar nuestra práctica. Se denomina práctica porque aprendemos practicándola. No debemos haber aprobado un examen para empezar nuestro trabajo porque el “aprobar” está en el “hacer”. Ten presente esto, aún requerimos un poco de entendimiento de las seis virtudes del corazón para iniciar nuestra práctica cuándo-cuál-cómo. Con este fin, veamos más detalladamente las definiciones de las virtudes que nos proporcionaron en “Vivir desde el Corazón.”

Las Seis Virtudes del Corazón, una Mirada Más de Cerca 

Cuando nosotros colocamos nuestra atención en estas virtudes estamos empezando a practicar su expresión incluso mientras pensamos en ellas. Cuando imaginamos su plenitud –sus estructuras energéticas— estamos practicándolas en un nivel nuevo, más poderoso. La práctica no es solamente expresión; es contemplación y estudio también.[El Arte de lo Genuino]

A estas Alturas debe ser obvio que estamos poniendo énfasis en practicar las virtudes del corazón, no sentándose en meditación durante horas contemplando sus complejidades. Sin embargo, el material que se nos ofrece tienes sus orígenes en un abordaje equilibrado. Si, necesitamos ser pro-activos en nuestra expresión de las virtudes del corazón porque la “casa está en llamas” y actuar es esencial. Después, cuando la emergencia concluya, podemos dirigir nuestra atención a las cuestiones más profundas si eso es lo que queremos atender. De este modo, se nos está pidiendo encarecidamente incorporar nuestra práctica en las rutinas de nuestro vivir, pero también se nos pide que pasemos un tiempo aprendiendo nuestro arte. Y esto requiere que algún tiempo tranquilo sea asignado para meditación y estudio. 

No es mi responsabilidad decirte cuán frecuentemente debes estudiar o meditar. Si tú eres sincero en este trabajo y sientes que es importante aplicarlo, tú atenderás las áreas de tu práctica que necesiten mejorarse. La auto-observación y la voz interna de tu corazón te guiarán en los detalles de ajustar tu práctica para permitir que la luz del alma brille con mayor claridad y poder en tu vida y en las vida de tus semejantes. 

El documento, “Vivir desde el Corazón” contiene un ejercicio de meditación llamado, “La Técnica del Ciclo Virtuoso.” Yo la recomiendo mucho como un método efectivo para profundizar tu entendimiento y conexión con las seis virtudes. Manteniendo a la mano un bloc de notas como parte de esta práctica es importante para registrar cualquier conocimiento profundo que puedas recibir. Puedo decirte por mi experiencia propia que mucho del conocimiento profundo rápidamente se desvanece de la mente “meditativa” después de que termina la sesión. Eso es algo similar a la manera en que nuestros sueños se desvanecen luego de despertarnos en la mañana. Por lo tanto, conservar un diario es invaluable en cualquier tipo de ejercicio subjetivo. Tú también puedes aprovechar el espacio personal del diario en el sitio de los Templos de Eventos si quieres conservar reunidas tus notas. De cualquier manera tener un diario de auto-maestría emocional es una herramienta importante a considerar. 

En “Vivir desde el Corazón” James escribe: 

He resistido la tentación de definir las seis virtudes del corazón en detalle, aunque proporcionaré un punto inicial para su definición, de modo que puedas adornarlas de acuerdo a tu propia experiencia y percepción.

James proporciona conocimiento valioso sobre los significados más profundos de las virtudes. Sus descripciones nos proporcionan una perspectiva más amplia en esas palabras; palabras que creo son familiares para la mayoría de las personas. No son términos técnicos, sino son de sentido común que la mayoría de la gente entiende en el contexto de sus propias vidas. Esa es la razón por la cual son muy útiles en la auto-maestría emocional –ellas son accesibles y asequibles para la mayoría. De alguna manera, sus significados son la espina dorsal de la moralidad y ética entre la mayoría de las culturas, religiones, y filosofías. Ellas están arraigadas en nosotros tanto consciente como inconscientemente. Y debido a esto, en su mayor parte, nos sentimos cómodos pasando tiempo con ellas. 

Mientras que estos títulos o nombres son como caparazones de su verdadero significado (de una perspectiva energética) ellos se aproximan a la manera en la que cada uno de nosotros está envuelto con el espíritu de la Primera Fuente.

De hecho, mis propias palabras me conducen a señalar una característica fascinante de estas seis palabras “ordinarias” –ellas son campos inteligentes de energía. A cada uno de nosotros nos ha sido dado un conjunto de estas inteligencias como parte de nuestro equipamiento de alma. Estos campos de energía inteligente son nuestro enlace con Dios, o con lo que los Lyricus se refieren como la Primera Fuente. 

Estos campos son los equivalentes de la huella de la Primera Fuente sobre las almas individuales.

Esta conexión ha existido por tanto tiempo como tú has existido. No ha sido creada recientemente. Quizás, más bien, ha sido recientemente olvidada.

Consecuentemente, nuestro deseo de interactuar con estas “palabras” puede ser vista como un re-encuentro con antiguas buenas amigas que olvidamos que teníamos. Desde el comienzo, ellas son cordiales, cálidas, amistosas. En realidad ellas son— 

Agradecidas, Compasivas, Indulgentes, Clementes, Entendedoras, y Valientes

Pero al reencontrarlas, al pasar más tiempo con ellas, descubrimos que ellas también poseen una inteligencia profunda, sabia y amorosa. Incluso podríamos considerarlas que son guías, mentores y consejeras para nuestra alma.

Parte de esta práctica es observar cómo tu entendimiento y comprensión de estos nombres o descripciones se expanden y cambian a medida que prácticas y ejercitas tu imaginación.

Conservando esta actitud en el corazón y mente, he extraído porciones de las definiciones de las seis virtudes de James. Una cuidadosa lectura de ellas revela una interpretación diferente de las definiciones tradicionales que la mayoría de nosotros reconocemos. Creo que sus ideas proporcionan una pista importante a la actitud y visión que debemos tener a efecto de lograr la auto-maestría emocional. Eso no significa que nos debamos adherir a las definiciones exactas de James. De hecho, yo creo que él no querría eso. Más concretamente, no se trata mucho sobre las definiciones, en cuanto que es más acerca de vivir nuestras vidas como una personalidad-alma en lugar de una personalidad-ego. 

A la larga, se reduce a contactar, integrar, y transmitir la luz del alma –que es la luz del amor. El corazón energético es el portal para recibir e integrar esta luz dentro de nuestro propio campo de energía humano, el instrumento humano. Y el corazón energético, con la ayuda de la mente, es el instrumento combinado de distribución y transmisión de luz de amor hacia el mundo que nos rodea. 

Creo que esto se aclarará más al examinar más minuciosamente las definiciones de las seis virtudes. Después de haber obtenido una visión general de ellas, podemos ajustarlas a la medida de nuestras propias vidas al desarrollar nuestras habilidades practicando el cuándo-cuál-cómo. 

Cuando las definiciones esenciales de las seis virtudes son agrupadas, una imagen surge de un transfondo o estructura para nuestra práctica. He ensamblado estas definiciones para más fácil referencia:

Definiciones de las Virtudes



Una inspección más detallada de las definiciones en esta tabla muestra claramente una interconexión entre las seis virtudes que está por debajo de sus significados externos. Las definiciones revelan una fuente interna común, una fuente desde donde ellas surgen. En efecto, las seis virtudes del corazón pueden ser vistas como los componentes desempaquetados de un patrón o diseño universal

Todas las definiciones se extrajeron de “Vivir desde el Corazón” Apéndice A, Págs., 42-45. La definición de humildad contiene el término “frecuencia del amor” Esto se explica como: “las virtudes del corazón, el intelecto puro de la mente contemplativa, y las actividades co-creativas del corazón, mente y alma.” En otras palabras, el amor expresado por medio de los tres componentes del instrumento humano, la emociones, la mente, y el cuerpo físico.

Un Diseño Universal 

Las ideas relacionadas en un diseño universal pueden ser encontradas en “El Diseño de Exploración” Es el documento de la tercera filosofía de los Creadores de Alas. Este no es el lugar para una inspección detallada de ese documento, pero al mismo tiempo, no es fácil explicarlo en una oración o dos. Con el propósito de colocar a las seis virtudes del corazón en su contexto propio, creo que debemos adentrarnos en ello en alguna medida. 

La idea esencial en relación a nuestra práctica es que nosotros somos entidades cósmicas inmortales participando en el diseño de exploración concebido por Dios o Primera Fuente. Nuestra función es explorar los mundos del espacio-tiempo, las densas dimensiones del multiverso. Este descenso dentro de la materia requiere separación de nuestra unidad con la Primera Fuente. La individualización, separación, y lucha por sobrevivir crea una singularidad en cada individuo –la personalidad encarnada del alma. 

El factor clave aquí es recordar que nunca hemos sido abandonados por nuestra alma o Primera Fuente. El corazón energético ha estado con nosotros desde el inicio de nuestras exploraciones, pero éste yace por debajo del umbral de la conciencia hasta que la personalidad-ego encarnada ha reunido muchas experiencias en sus exploraciones en el espacio-tiempo. 

En un punto dado, el alma, mediante el corazón energético, comienza a despertar al ser inferior a su (del alma) presencia. Esta es la etapa en donde el corazón energético, el agente del alma, se introduce a sí mismo en el ego-personalidad. Las religiones del mundo y las mitologías cada una tienen su propia descripción general y alegorías relacionadas con esta etapa en la vida del alma. En la mayoría de los casos, implica la agitación interna de un individuo, quién repentinamente se despierta a la toma de conciencia que está muy alejada del hogar y necesita emprender un viaje de regreso a su fuente. Éstos son en realidad viajes en la conciencia que conducen a la reunión entre el alma completamente consciente en su dimensión “superior” de no-espacio-tiempo, y el fragmento de conciencia encarnado en su dimensión “inferior” del espacio-tiempo. Entonces, ¿cómo encaja esto en la definición de entendimiento? El diseño de la imagen grande nos recuerda que todos los individuos que encontramos en nuestras actividades cotidianas son compañeros exploradores. Todos somos parte de este plan de exploración. En otras palabras, podemos usar esta descripción de realidad para ver el mundo y su población desde el punto de vista del alma. En este nivel podemos entender la situación humana, sentir compasión, y perdonar. (Ver la definición de Perdón.) 

Por consiguiente, cuando nos irritamos, frustramos, o enojamos ante los comportamientos y opiniones de otros, somos desafiados a ver la imagen más grande y darnos cuenta que todos en última instancia estamos esforzándonos por aportar nuestros descubrimientos únicos al gran plan de la Primera Fuente. Pero debido a las dificultades impuestas por las meras condiciones del entorno del espacio-tiempo, casi todos los exploradores se pierden, desarrollan problemas, mal entienden misiones, cometen errores, y se causan daño a sí mismos y a otros. La habilidad para detenerse a reflexionar y entender esto como lo entiende el alma es practicar la auto-maestría emocional. Cuando podamos abordar las seis virtudes del corazón desde la perspectiva superior del alma, ellas formarán una nueva realidad. Usando las definiciones proporcionadas, explorémoslas como un todo. 

Recién hemos visto que el entendimiento está basado en el diseño de exploración puesto en movimiento por la Primera Fuente. Visto en este contexto, el resto de las cinco virtudes encajan dentro de un maravilloso patrón modelado desde la posición ventajosa del alma –que trasciende el tiempo y espacio. 

El alma entiende que cada uno de nosotros está en un viaje de exploración y que estamos en puntos diferentes a lo largo del viaje. Como el alma, debemos mostrar compasión hacia nosotros mismos y hacia los otros, mientras andamos a ciegas en la oscuridad de nuestros viajes. Nosotros sabemos que a veces la oscuridad es un incentivo necesario, que nos obliga a desarrollar nuestras habilidades y recursos para nuestra sobrevivencia y crecimiento. Pero muy frecuentemente, nuestra oscuridad es auto-creada mediante la ignorancia y el egoísmo. Por consiguiente, nosotros tenemos compasión por esas deficiencias y podemos extender nuestro perdón hacia nosotros mismos y hacia otros. En la luz del perdón no guardamos rencores; nos liberamos a nosotros mismos y a nuestros hermanos y hermanas por el sufrimiento impuesto por el tiempo. Atado a los pesos agobiantes y a los grilletes restrictivos de la culpa y la vergüenza, ¿quién puede avanzar en su viaje? El perdón vive en la luz de la neutralidad del alma, la cual sabe que la justicia es repartida como parte del principio de armonización del multiverso. 

Sabiendo todo esto, llegamos dentro de la influencia moderadora de la humildad. Esta virtud ajusta nuestro sentido de proporción en relación a todas las cosas. Si el perdón nos libera del tiempo, la humildad nos libera del espacio. Nos proporciona la libertad de ajustar nuestras actitudes y posiciones ante todas las cosas. Nosotros somos libres de experimentar relaciones apropiadas en todos los asuntos. Humildad en este sentido puede ser comparado con el arte Chino y la filosofía del Feng Shui. La humildad es el Feng Shui del corazón. Conocer el lugar de uno en el esquema divino es ser libre de avanzar al siguiente nivel. Es el conocimiento que otorga un sentido de dirección porque sabemos dónde estamos parados en relación a la vida. 

Todo esto nos proporciona un agradecimiento por la extensa realidad unificada en la que vivimos, avanzamos y tenemos nuestro ser. Nos llenamos de gratitud por el conocimiento de todo esto. Agradecemos el hecho que podamos entender, que podamos ser compasivos, que podamos perdonar, y que conozcamos la parte importante que desempeñamos en relación a nuestra alma con la que viajamos a través del tiempo y espacio. 

Sabiendo todo esto, a través del significado de estas cinco virtudes, tenemos el valor de ponernos de pie ante aquellas fuerzas que obstaculizan nuestros esfuerzos por permanecer en la luz del alma. Nosotros nos damos cuenta que nuestro ego-personalidad es muy frecuentemente la fuerza que obstaculiza el resplandor de amor que fluye desde nuestro corazón. Somos valientes porque, similar a los héroes de las grandes tradiciones del mundo, a nosotros también se nos han dado grandes dones de poder para nuestro viaje lleno de experiencias emocionantes e inusuales en los mundos de espacio-tiempo del multiverso.

Esta toma de conciencia, o incluso creencia, desplaza nuestra atención de los pequeños detalles de nuestra vida personal a la visión de nuestro propósito como especie.


 

 

La Primera Fuente es Amor Divino. Este amor junto con sus seis virtudes puede ser representado saturando y penetrando la Estructura de Información No-Derivada en cada nivel del multiverso. He hecho un vago intento por ilustrarlo arriba. En pocas palabras (si fuera del todo posible), nuestra práctica de las seis virtudes del corazón es un reflexión microcósmica de la expresión microcósmica del amor divino de la Inteligencia de la Primera Fuente.
 

Consecuentemente, siempre que practiquemos cuándo-cuál-cómo, estamos activando las energéticas del corazón en nuestro nivel microcósmico individual en resonancia con otro extenso proceso cósmico de transferencias energéticas que suceden continuamente en todo el multiverso. Así pues, nosotros hacemos nuestra parte y contribuimos al mayor bienestar. 

En resumen, las definiciones de las virtudes del corazón proporcionadas en “Vivir desde el Corazón” son directrices para vivir desde dentro del diseño de exploración. Si nosotros basamos nuestras acciones y comportamientos en estos preceptos simples y directos, nuestro corazón nos hablará en la voz del alma, y seremos guiados por la luz inteligente del amor en toda nuestra odisea del espacio-tiempo. Esa voz interna se proyecta desde una dimensión de realidad que está envolviendo nuestra dimensión de espacio-tiempo. Esta realidad global es un océano de amor que se expresa a sí mismo mediante las seis virtudes. Podríamos imaginar estas virtudes como olas creadas por el océano al chocar con las costas de las islas tridimensionales del espacio-tiempo. Imagina esto ocurriendo en todos los niveles del multiverso. La cuestión importante de recordar es esta –el poder expresado en estas olas es el mismo; solamente la diferencia está en el tamaño de la isla y su ubicación en el mar. 


Si Dios es el Océano, entonces somos las gotas. Como tales, transportamos la frecuencia de amor en nosotros todo el tiempo. Cuando abordamos conscientemente esta práctica, repartimos una gota diminuta de la Primera Fuente al mundo en la forma de las virtudes del corazón. Cuando practicamos cuándo-cuál-cómo, nosotros somos como las olas del océano de amor rompiendo en las costas de cada “isla” que encontramos.

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